El envejecimiento de la población es uno de los grandes desafíos a los que se enfrentan los países desarrollados. En el caso de España, los datos son especialmente preocupantes porque el proceso se agudiza año tras año. Estas son las alarmantes cifras del Instituto Nacional de Estadística (INE), publicadas en diciembre de 2023:

  • Uno de cada 5 habitantes de España tiene 65 años o más
  • En el último año crece un 2,1% la población de 65 años o más
  • En el último año disminuye un 0,6% la población menor de 16 años

Esta es la realidad demográfica de España hoy: hay 2,5 millones de personas más en edad de jubilación que menores de 16 años. Un desequilibrio evidente que plantea grandes desafíos y que amenaza la sostenibilidad del sistema de pensiones: con un creciente número de personas jubiladas y una población menguante de trabajadores activos, existe una presión creciente sobre el sistema de seguridad social y las pensiones. En 1975, los mayores de 65 años eran el 10’2% del total de la población española y ahora son el 20’1%, duplicando la proporción en menos de 50 años. ¿Cómo se va a mantener el sistema?

Además de este reto, el envejecimiento poblacional obliga a dar respuesta a múltiples cuestiones y a adaptarse a la nueva realidad social.

  1. Cuidado de la salud: El envejecimiento de la población conlleva un aumento en la demanda de servicios de atención médica y cuidados a largo plazo. Esto pone presión en el sistema de salud y requiere una planificación adecuada para garantizar que haya suficientes recursos y profesionales de la salud para satisfacer las necesidades de las personas mayores.
  2. Soledad y aislamiento social: Las personas mayores a menudo enfrentan un mayor riesgo de soledad y aislamiento social, lo que puede tener un impacto negativo en su bienestar emocional y físico. Abordar este problema requiere programas y servicios que fomenten la inclusión social y la participación activa de las personas mayores en la comunidad.
  3. Vivienda adecuada: Garantizar que las personas mayores tengan acceso a viviendas adecuadas y adaptadas a sus necesidades es esencial para su calidad de vida y seguridad. Esto puede incluir la adaptación de viviendas existentes y la construcción de viviendas diseñadas específicamente para personas mayores.
  4. Empleo y participación activa: Fomentar la participación laboral de las personas mayores puede ser beneficioso tanto para la economía como para su bienestar personal. Sin embargo, a menudo enfrentan discriminación en el mercado laboral y pueden necesitar programas de capacitación y reinserción laboral.
  5. Educación y formación continua: El aprendizaje a lo largo de toda la vida es esencial para que las personas mayores se mantengan activas y actualizadas en un mundo en constante cambio. Se deben proporcionar oportunidades de educación y formación continua adaptadas a sus necesidades.
  6. Sostenibilidad fiscal: El envejecimiento de la población también puede tener un impacto en la sostenibilidad fiscal, ya que puede aumentar la carga impositiva sobre la población activa para financiar los servicios y beneficios para las personas mayores.
  7. Cambios en la estructura familiar: Con el envejecimiento de la población, la estructura familiar tiende a cambiar, con un aumento en los hogares unipersonales y una menor disponibilidad de familiares para cuidar a los ancianos. Esto requiere estrategias para garantizar un sistema de cuidados sólido y accesible.

En resumen, el envejecimiento de la población en España plantea una serie de desafíos económicos, sociales y de salud que requieren una planificación y políticas adecuadas para abordarlos de manera efectiva y garantizar una alta calidad de vida para las personas mayores.

Armando Rotea

Director general de GEVO

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